Por Victor Hugo Pérez Cruz

En la vida muy pocos músicos llegan a convertirse en verdaderas leyendas. Héctor Juan Pérez Martínez, mejor conocido como Héctor Lavoe, nació un 30 de septiembre de 1946 en Puerto Rico, iniciaría su formación como saxofonista, aunque luego descubriría que lo suyo era cantar.

Con apenas 14 años llegó a Nueva York y en su afán de abrirse paso en la música fue como conoció al gran Willie Colón, quien estaba a punto de grabar con el que a la postre se convertiría en el sello de salsa más prestigioso del mundo: Fania Récords; formando así el dúo más importante de la historia de la salsa, dejando como testigos 11 discos tremendos; incluso luego de la separación del dúo, Colón seguiría como productor de los primeros discos solistas de Lavoe.

En la década de los 70’s las orquestas de salsa fungían un papel clave como alternativa al rock and roll para todos aquellos latinos desterrados de sus países que vivían en los barrios neoyorquinos. Sus canciones hablaban de temas como la inseguridad en las ciudad, la vida en un barrio pobre y ser criminal por hambre, historias que retrataban la realidad de América Latina y los barrios bajos de Estados Unidos. Ahí es donde Héctor se consolidó como “El Cantante de los Cantantes”. Pero fue más que eso, se convirtió el reflejo de todos los que no tenían voz, en el amigo que siempre está esperando brindar contigo acompañado de un vaso de ron, pero también en la ciudad y sus excesos, muriendo un poco cada vez que alcanzaba el éxito.

Su vida terminó de una manera tormentosa, su departamento se incendió; su suegra a quien veía como madre fue asesinada; al poco tiempo muere su padre y finalmente la peor tragedia en su vida sería enterarse que su hijo había muerto tras un disparo accidental. Todo esto lo llevó a una recaída en las drogas, mismas que finalmente serían su verdugo, ya que en 1988 fue diagnosticado con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, causado tras inyectarse con una aguja contaminada.

Intentó volver a los escenarios sin éxito, sus ganas eran muchas pero su enfermedad era notoria, sin reposo y siendo obligado a salir al escenario solamente provocaría un deterioro más rápido de su cuerpo.

El 2 de septiembre de 1990 llegaría uno de los episodios más tristes de toda la música, la aclamada Fania All Stars se presentaría en Meadowlands, Nueva Jersey anunciando a Lavoe como artista invitado. La expectación era mucha, pero sobretodo la controversia, Willie Colón, su amigo de toda la vida se retiró en señal de protesta por incluir en el cartel a Lavoe en ese estado. Su participación inició pero no era capaz de articular palabras, todos sus amigos de profesión terminarían llorando en el escenario por la escena tan triste que acababan de presenciar. Ese día fue “La noche en que Lavoe cantó en silencio”.

Finalmente Héctor quedó inmovilizado del rostro tras un derrame cerebral, solo y sin dinero. Incluso trataron de estafarlo al hacerlo firmar un poder para ceder sus ganancias discográficas hasta que tristemente el 29 de junio de 1993 moriría en la ciudad de Nueva York.

Tal vez Héctor vino a este mundo a sufrir, para que todos los que escuchamos sus canciones pudiéramos ser felices, disfrutarlas, bailarlas, cantarlas y brindar con ellas. Puerto Rico y Perú tienen monumentos en su honor, incluso se realizó una obra teatral sobre su vida y posteriormente dos películas biográficas.

Lavoe es escuchado hasta el último rincón del mundo, se convirtió en el poeta de la calle y sus canciones siempre estarán ahí para los olvidados, para los soñadores, para los enamorados y para todo el pueblo latino que se emociona cada que escucha su guarachar.

Discos que debes escuchar:

Con Willie Colón

-Cosa Nuestra

-Crime Pays

-La Gran Fuga
-El Juicio
-Lo Mato

 

En Solitario
-La Voz
-De Ti Depende
-Comedia
-El Sabio

 

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