Pronto festejaré mi cumpleaños numero cuarenta y quise hacerme un regalo previo, escribir, aquí en este espacio que tanto quiero, pero que como a la pareja incondicional, a veces se le abandona por que sabemos que nunca se va a ir.

Hace unos años en un diplomado me decían que si iba a escribir, lo hiciera para algo bueno, que criticar en el mal sentido de la palabra era mezquino y que desparramar mis vísceras sobre las teclas no era ético.

Así que hoy, hablaré en favor del perreo y lo defenderé con la seguridad como con la que se restriegan las nalgas a su son, aunque dicho sea de paso, nadie tiene que defender nada, los movimientos musicales, culturales, sociales y de las carnes siempre nos van a sobrepasar como los individuos insignificantes que somos frente a las masas.

Recuerdo que hace años me quejaba del reggaetón y como muchos ya briago me dejaba llevar por su tuuu tu papa tuuu, se me hacía chafa.  Después entendí que todo objeto es por su uso, y así como no escucho a Melt Banana antes de irme a dormir o a Ben Frost en el tocadiscos de mi jefa cuando vamos a comer a su casa los domingos, tampoco escucho reggaetón pa´ ponerme a pintar o a trabajar. Ahora, no puede estar chafa, porque es así por su propia naturaleza, es un hijo de la fealdad como los pugs, los dientes de los horribles punks ingleses o la estrambótica  Divine.  Y si por chafa o feo es que lo empezamos a juzgar, déjenme les digo que con el tiempo se acostumbrarán  y ya no será importante. Por ejemplo, las vanguardias artísticas del siglo XX en su época hacían cosas que a nadie le gustaban, pero era porque el paradigma del arte se estaba rompiendo y eso a la gente no le gusta, pues se pierde y no se esfuerza en pensar porqué es así y qué ha pasado para que sea de esa manera. Impresionismo, Cubismo y Fauvismo deben sus nombres a la burla, pero ahora los amamos y la gente va a comprar imitaciones técnicas hechas a destajo y vendidas en las tiendas departamentales, porque tan generalizado está el gusto después de un siglo que ya son decorativas, o sea, bonitas.

Ahora, dicen del reggaetón que es misógino en sus letras, supongo que sí, lo es, pero les voy a contar algo, mi infancia la pasé en la colonia Céspedes, en Pachuca, teniendo prácticamente enfrente el IMSS, la Estación de Bomberos y el Hospital General, entonces aprendí a dejar de escuchar las sirenas de las ambulancias. Luego, en mi adolescencia lo bien portado no se me dio, entonces aprendí a discriminar las palabras del regaño y a escuchar el fin del discurso cuando se me brindaba una nueva oportunidad. Así pues del reggaetón no me sé ni una letra, solo me interesa el tuuu tu papa tuuu.

Ahora, hagamos una analogía con la tradición del arte; sí, me dirijo a usted que ha ido tantas veces a los museos de arte antiguo por ser un esteta consagrado al estudio y disfrute de estas manifestaciones con pretensiones sublimes, debería concederle indulgencia al reggaetón con la misma ternura con que abraza los enormes lienzos barnizados en óleo con representaciones de bellas damas, lánguidas, pasivas, de hermosas carnes y que le miran directamente a los ojos ofreciendo su desnudez para cuando usted desee mirarles. Arte hecho por hombres para hombres; y usted el más modernillo, el que me podría decir que esos eran otros tiempos, dígame ¿cuántas mujeres artistas conoce del siglo XX a nivel mundial? Y de esas quite a Frida Kahlo, Remedios Varo y Leonora Carrington, sí, ellas las que pintaron obras que terminaron en estampitas, blusas, tazas y demás chunches pa hacer mas bonito lo cotidiano. El que no sepa de artistas mujeres, no es su culpa, ni la de ellas; no se culpe ni me culpe, agradezca a la tradición misógina del arte.

Pero ya me he desviado como de costumbre, volvamos a la música misógina; por ejemplo, usted que no es corriente e ignorante como yo y que vive bajo el cobijo de la música clásica, aquella que en realidad duró un lapso muy corto en relación con otros estilos. Sí, el Clasicismo no duró ni un siglo, Mozart fue un grande y seguramente el único que la mayoría conocemos, Beethoven que engrandeció el sinfonismo y el Romanticismo viene de ahí, pero no es concretamente del Clasicismo, Bach y Vivaldi son de mucho antes, del Barroco, Monteverdi es un músico de transición entre el Renacimiento y el Barroco y por supuesto, no podemos olvidarnos de las mujeres compositoras…

Bueno, recordemos que no he venido a hablar mal de nadie, si no mas bien a hablar bien.

Así entonces, como última defensa, he de decir que normalmente cuando no entendemos algo es porque es nuevo para nuestra experiencia, conocimientos y prejuicios, automáticamente buscamos la exclusión, como la de los locos, por ello no sabemos reaccionar.

Me gusta emparentar al reggaetón de la calle con el arte porque tiene muchas cosas buenas, entre ellas es que viene de la gente de manera natural, no como un producto inventado por medios para el consumo de los menos afortunados intelectualmente; que habla de libertad, porque si algo nos ha enseñado el arte es a romper paradigmas y candados sociales; que en esta época donde ya ningún género tiene actitud y frenesí juvenil, el reggaetón provoca sudor y sexualidad, además de que es divertido, no hay nada peor que el aburrimiento.

La música sacra del medievo tomó del entendimiento de los griegos la idea de que la música funciona de manera didáctica; para los griegos ayudaba a apaciguar los ímpetus entre los jóvenes, en la iglesia enriqueció la liturgia y ahora en la calle nos sirve para ser políticamente incorrectos.

Quiero aclarar que no estoy a favor de la misoginia, la redacción de este texto es pura ironía y divertimento, lo aclaro para quien no le entre la cuarta; por otro lado quiero concluir que si usted no se ha echado un perreo por ser muy puritano y de buenas costumbres, vaya, baile y si le molestan las letras, haga como la mayoría de las personas cuando va a un museo de arte contemporáneo, disfrute la experiencia, ignore lo que significa y haga como que entiende, total si se le pasa un poco de información a su cerebro, no pasa nada. Así como saliendo del museo no se pone uno a hacer arte conceptual de manera consciente, tampoco creo que salga a la calle para sobajar mujeres.

Para concluir quiero agradecer a mis amigos misóginos de PLANISFERIO que les encanta el perreo y quienes en el recuento de género de nuestras fiestas han traído a Soni Cerón, Esa Mi Pau, Jessica Audiffred y Rosa Pistola reconociendo su valor como mujeres bien chingonas y las más indicadas para hacernos bailar.

Por favor, pare de sufrir, quítese el enfado bailando y aproveche el candor para llegar a casa y dejar vibrar su vulgaridad sexual, estoy seguro que su pareja se lo agradecerá.

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