Si damos por factibles las hipótesis en las que sustenta su pensamiento el realismo especulativo o la ontología orientada hacia los objetos, se puede observar un síntoma: el retorno a lo moderno. También afloran la “superación” de lo trascendental, y en definitiva, una afirmación de la realidad ontológica. Sí, la realidad existe, cero matrix, y bienvenido sea Descartes, otra vez. Superficie, sin duda, ya preparada con anticipación por A. Badiou en “Manifiesto por la Filosofía”, donde reniega de los esteticismos posmodernos (donde incluye, a todos sus antecesores franceses, por cierto) y propaga un regreso a la razón y la verdad como incipientes de todo pensar filosófico.

Una vez dejado de lado el problema del devenir, del tiempo, y en definitiva, todo el problema de la dialéctica, se puede acudir con prisa en busca de una nueva legitimación. Nada de maquinarias inconscientes, nada de divergencias entre el acomodo de las multiplicidades y singularidades. El pensamiento sí va a la velocidad del pensamiento, y no es necesario un sobrevuelo. Los nombres sí corresponden a las cosas, y sí podemos objetivar la realidad, tal y como añoró el Círculo de Viena.

Si la OOO (ontología orientada hacia objetos) aspira a conocer la materialidad de los objetos. ¿No estamos ante un nuevo pragmatismo? ¿No son los nuevos neopositivistas del siglo XXI? No por nada, Harman, el principal representante de esta “nueva” corriente filosófica, es norteamericano y difícil es, escaparse, de esa manera analítica de relacionarse con la realidad.

Así, no es de extrañar, que la OOO se constituya como una salida “fácil” y aspire a despegarse del sujeto tal y como lo intentaron los estructuralistas en el siglo XX y que, finalmente resultó paradójico.

Pero no todo está perdido:

Si la OOO se acerca un poco al animismo y al pensamiento antropológico descubrirá que en cada objeto habita un espíritu y hay magia. Es decir, tienen aura. Pensar siempre es seguir una línea de brujería –Deleuze, dixit-. El pensamiento mágico mexicano se adelantó a la OOO, también el Vudú y Borges ya lo sabían. A propósito de esto, el escritor argentino, escribió en el libro “Discusión”, apartado sobre el arte narrativo y la magia: “Los malayos de la Península suelen atormentar o denigrar una imagen de cera, para que perezca su original. Las mujeres estériles de Sumatra cuidan un niño de madera y lo adornan, para que sea fecundo su vientre”.

Tal vez si cultivamos una forma polivalente de relacionarnos con todos los objetos como sugiere Sloterdijk, aprenderemos a respetar y ver vida en todas partes. Eso es quizá, una de las principales enseñanzas a las que puede aspirar la OOO. Finalmente, pienso que es necesario contextualizar dentro del marco de la historia de la Filosofía, lo que es la OOO y no consumir modas anglo-europeas sin cuestionar la relevancia o no relevancia para el pensar actual.

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