Olvide todo lo que pensó que sabía sobre mercadotecnia y piense ahora que el uso de la neurociencia en la publicidad está más allá de probarse en anuncios simples, con profesionales y grandes marcas experimentando una aplicación útil en todo, desde la visión de la creatividad. Según un artículo del portal http://www.warc.com,  una investigación reciente de Polonia destacó una forma en que los anunciantes podrían reconsiderar su enfoque de la creatividad.

En el artículo se dice que Heather Andrew, CEO de la firma de investigación Neuro Insight, se refirió a los resultados de un estudio que expone a los participantes a uno de los tres videos de un comediante contando una serie de chistes, el primero contra un fondo liso, el segundo contra una foto del logo de un McDonalds, el tercero contra el logotipo de McDonald´s estilizado. Luego se les preguntó acerca de su probabilidad para comprar McDonald´s, frente a su rival Burger King, y la mayor diferencia se podía ver en el video «sutil» con el logotipo estilizado. Esto quiere decir, que «La sutileza puede ser sorprendentemente potente», lo que significaría una ruta de éxito en neuromarketing.

Como se ha demostrado, o al menos es lo que este estudio dice, uno tendría que recapitular en que son los mensajes más sutiles y menos repetitivos y agresivos, los que consiguen el mejor resultado. Ahora bien, si quisiéramos llevar este concepto a la aplicación en nuestra vida cotidiana tendríamos que pensar en una estrategia demasiada cercana al silencio como para poder aplicar la teoría.

Se me ocurre que es un viernes y uno tiene la firme intención de ir a comer con sus amigos y deslizarse unos cuantos tragos entre pecho y espalda; pero resulta que las cosas con la pareja (léase novia, esposa o concubina) no suelen estar bien, pues en la última escapada la comida se convirtió en cena y quizá en desayuno al día siguiente. Entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo tratar de usar la neurociencia para poder avisar que uno irá a comer? ¿Optar por el tradicional mensaje repetitivo de: el viernes iré a comer? O bien. Aplicar el sutil mensaje para avisar de tan importante evento social.

Pienso en otro ejemplo: imaginemos que usted va un día a un restaurante y encuentra en el lugar a una mujer que le gusta muchísimo. Al sitio al que usted ha ido de manera casual, llega también un mariachi. Pasado el tiempo, usted, avivado por la euforia de la música, solicita la presencia del mariachi para que interprete unas canciones. ¿Qué haría para aplicar la neurociencia? ¿Le diría al mariachi que fuera hasta la mesa de la mujer que le gusta y tocara las canciones que ella pidiera? O bien. ¿Se levantaría de la mesa y le dedicaría una canción a ella?.

Visto desde el marco teórico ambos problemas tienen una dificultad de interpretación y de aplicación que va desde la concepción semántica, semiótica, simbólica y porque no decirlo, también estética. Por ello, desde la percepción de alguien que se ha empeñado en vivir en modo investigación de campo, sería necesario que existiera un flujo suficiente de casos en diversos sujetos que experimentaran con ambas situaciones, para poder, desde una técnica de análisis de información, realizar un estudio demoscópico que nos diera luz sobre si sirve o no la neurociencia en estos casos.

Comentarios

Comentarios