“Si son guapas, están locas, la belleza acaba por enloquecer a las mujeres” decía Woody Allen. A veces creo en ello y en otras ocasiones pienso que es un mantra de vida. Mi hermano, que es un hombre que bien podría ser un influencer, por la cantidad de post, memes y videos que publica, me dijo un día hace mucho: “a ti te gustan las mujeres guapas y locas”. Nunca pensé en esa máxima hasta que pasados los años descubrí la frase de Allen y un día que la ociosidad me invadió, hice un recuento de lo que habían representado mis aspiraciones amorosas.

Los textos confesionales son quienes ayudan a entender mejor a las personas. Los textos crípticos, por otro lado, sirven para alimentar la idea ó el personaje que uno se crea. En ese sentido, debo de afirmar que un alto porcentaje de lo que escribo lleva un nombre y un apellido. Y algo que es por demás deprimente, que ese nombre y apellido, en gran medida han sido el reflejo de mi paso por la friendzone.

Hace no más de un par de meses, al encontrarnos en Puebla, el poeta y editor Iván Trejo le preguntó al escritor y músico español, Pablo Medel: ¿Dónde compra su seguridad este cabrón?. Aunque nebuloso mi recuerdo, esa frase me ha perseguido los últimos días, pues verdaderamente, no sé cómo responderla. Primero porque no sé en qué consista y en segundo lugar, porque creo que aquellos que no tenemos nada que perder tenemos todo por ganar.

El destino es algo que está tocando siempre a tu puerta. Es un punto en el horizonte que cada vez se hace más y más grande. Es la luz de un faro indicando a donde atracar. Sin embargo, en muchas ocasiones, por más que uno lo persiga, se comporta de la misma manera en que uno al ir al súper mercado a traer la despensa trae todo, menos las únicas cosas por la que iba. Pienso en ello mientras las horas se suceden en mi vida, las ilusiones cambian, los días se evaporan y la sombra de un nombre ocurre en el calendario. Aunque claro, estoy seguro que esta situación no se constriñe a mi, ni a un puñado de gente, y que todos podríamos preguntarnos, antes de seguir adelante: ¿De dónde nos surge la seguridad para seguir viviendo?

 

 

Comentarios

Comentarios