Por Eduardo Medina

De forma sorpresiva, prácticamente sin previo aviso, la noche del 21 de junio, Fredrick Tipton, también conocido como Freddie Gibbs, el rapero de Indiana, sacó un nuevo álbum. Titulado simplemente Freddie, el material es en realidad un mixtape de 25 minutos de duración (lo que usualmente duran los EP’s) que cuenta con una colaboración lírica de 03 Greedo, y producción de Kenny Beats, Richgains y el propio Freddie Kane, Freddie Corleone.

Aunque entendemos al mixtape como una compilación de varias canciones que han sido producidas por varias cabezas, con diferentes tonos, incluso temas; Freddie es en realidad un álbum en el sentido de que forma un círculo completo, un concepto bien cerrado en cuyo marco se desarrolla una narrativa con principio y fin.

La tarde del 21 de junio, a través de sus redes sociales, Gibbs publicó un teaser tráiler del nuevo material: un simpático video en donde podemos ver al rapper tocando un teclado, fumando un habano, y vestido con un sofisticado traje color crema; todo al más puro estilo del R&B de finales de los 70 y principios de los 80.

La broma derivó en algunos titulares: “¿Freddie Gibbs sacará un álbum de R&B?”, en realidad, el comercial revelaba dos cosas importantes: el tracklist oficial del disco, y su concepto; a juzgar por la portada (una parodia-sampleo de Terry, álbum seminal de Teddy Pendergrass, 1979) en efecto el disco pasaría por ser uno de R&B; uno que hubiera podido sacar Leon Haywood o Roy Ayers; incluso el propio Barry White.

En realidad, es una pulida pieza que mezcla el gangsta rap, el trap, las melódicas de N.W.A y Roy Ayers, con la poderosa técnica vocal de Gibbs. El material abre con “Weight” un banger cabrón que en el nombre lleva la penitencia: pura densidad comprimida en dos minutos y medio de duración. Quizá desde “DNA” de Kendrick, no habíamos escuchado (o yo, al menos) un track con tanto punch.

Le sigue “Automatic” producida por Kenny Beats; güey, si a estas alturas no estás con la sangre hasta arriba tienes atole en las venas. En toda la discografía del de Gary, Indiana, no se había escuchado algo igual. Ni siquiera en Piñata (2014) el ya clásico y must have de cualquier head, que Gibbs se rifó con Madlib. El tercer track es “Death Row”, que samplea el clásico de N.W.A “Boys N Tha Hood”.

En menos de seis minutos, Freddie Kane nos receta con tres tracks de los más pesados que se han hecho jamás. Todo el material está pensado para escucharse de principio a fin, y cada uno de los temas sucede al anterior de una forma orgánica, coherente. Escuchar Freddie de forma salteada le quita mucho sabor al disco. Por tal decimos aquí que Freddie es un álbum en el amplio sentido de la palabra. Uno breve, pero con mucho contenido: otro punto a su favor.

Hablábamos hace rato del concepto; y agarro esta palabra para intentar explicar el hecho de que, debajo de los beats perros con que Freddie está construido, hay una serie de sampleos interesantes: el ya mencionado arriba, pero también el de “Everybody loves the sunshine”, de Ayers, en el track “2 Legit”; y el de “If you”, de la banda Silk, en el track “FLFM”.

No necesitamos explicar la importancia de esos samples en la historia del hip hop (al menos de los primeros dos), y en particular para el gangsta rap. Freddie es, pues, quizá una de las más sofisticadas piezas de gangsta que se hayan hecho en los últimos años, al lado del Still Brazy (2016) de YG, o incluso el Oxymoron (2014) de School Boy Q.

Gibbs juega con ello y lo lleva hasta el extremo; después de dos o tres veces de escuchar el material, podemos notar que la producción de todo el disco está cuidada quizá de forma excesiva: podría escucharse en una noche de música disco, al amparo de las luces de estrobo; pero también rolando en un Cadillac color rosa con asientos de peluche blanco.

Violencia y encanto, furia y erotismo, estilo y desparpajo fluyen por igual en esta pequeña pieza maestra que le regresa a Gibbs el lugar que tuvo con Piñata, (que perdió después de su arresto en Austria, por un supuesto caso de abuso sexual, que le costó casi un año de cárcel); y de los materiales más bien flacos que sacó después del fatídico evento.

Todas estas cualidades harán que Freddie, sin lugar a dudas, se ubique entre las mejores piezas del rap americano del año, y destrone quizá a pesos pesados como Nas con su Nasir.

Comentarios

Comentarios