Por: Iván ‘Rat’ Maldonado

Fue un sábado muy largo de una de las semanas más largas y llenas de trabajo de mi año. Llegué a Galera como a las 11:30 de la mañana a un evento que comenzaba a la 2 pm, y ya había actividad. Debía estar temprano por que había prometido un live streaming del festival y ahora era demasiado tarde para echarme para atrás. Ésta fue mi experiencia en el Forever Alone Fest: el FAF empezó como una broma. A unos vatos les pidieron que organizaran una tocada justamente el 14 de febrero allá por el 2015, y como a los dos los habían cortado con sus parejas, decidieron armar un evento para burlarse del amor, con música de lo mas forever alone que existía y donde pudieras ir solo a ser tan sad como quisieras. Ahí nacieron los INTRSTLRS como organizadores y dos años después, se transformó en el primer y único festival de math y post rock en el país. Supongo que todos asocian estos géneros con gente rara y anti social. Yo no soy (creo) tan raro ni anti social, pero es cierto que me aislé musicalmente de mis amigos y conocidos a lo largo de los años. Ya les toca a ellos juzgar, lol.

EL FESTIVAL

La quinta (y tal vez última) edición se llevó a cabo el pasado sábado 1 de junio en Galera y no fue cualquier cosa. Es un edificio grande y viejo, acondicionado para albergar eventos de cualquier tipo pero conservando la esencia e historia de la colonia Doctores. Cuando llegué había gente trabajando ya, afinando los últimos detalles. Unas horas después, el público fue llegando de a poco, atraídos principalmente por las bandas que tocarían y por las actividades extra. La verdad es que este festival va dirigido a gente rarita y geeks, pero te encuentras de todo. Debo admitir que la mayoría de los asistentes no parecen ser ni raros ni geeks, pero ya ni sabes. Hubo un torneo de Smash Bros Ultimate y ahí sí que vimos a los más nerds, incluidos algunos miembros de las bandas del día. Lo que más me atrajo fue el «tiangeeks». Un grupo de artistas, ilustradores y diseñadores fueron invitados pare vender sus obras y productos originales, e incluso las bandas traían parafernalia para ofrecer. Estas actividades alternativas a la parte musical, le dieron un punch al festival. Se sentía un ambiente ameno y disfrutable –incluso familiar-.

LAS BANDAS

De las 10 bandas que tocaron, les platicaré de las que más esperaba y las que me sorprendieron.

Millones de Colores

Cuando supe que iban a venir estos peruanos al FAF, me puse a escucharlos más a fondo. Ya había oído unas dos tres canciones antes, pero nunca detenidamente. Estos dudes son como una mezcla del happy punk que oía en la secu y el punk-math que empecé a oír en la prepa, y en vivo traen una ráfaga sonora que te vuela los sesos. Un set cortito, pero lleno de violencia y velocidad. ‘Primaveriza’ fue nostalgia preparatoriana segura.

Kaguu

¿Qué transa con estos dudes? Tres chavitos talentosos y humildes que dejaron todo en el escenario, y nos hicieron vibrar en cada uno de los acordes. El trío mexicoamericano es sin duda un amplio defensor del math nacional, tanto así, que junto con DJ Perro, representarán a Mexland en ArcTanGent, el festival más importante de math y post rock en el mundo. Las canciones de Kaguu fueron limpias, hermosas y complejas, ejecutadas perfectamente y con amor. No lo creí cuando me dijeron que era la cuarta vez que tocaban juntos para este FAF (ya que todos viven en diferentes ciudades), y para mi, ‘Alphonse’ fue su joya de la corona. De ellos me llevé el mejor souvenir en forma de playera (Véanla abajo <3).

DJ Perro

Fue la tercera vez que vi a estos bebés en vivo y una vez más confirmé por qué están creciendo más y más en popularidad. Los cinco tipos de Puebla son un ejemplo claro de virtuosismo y calidad puros, sin mencionar el carisma que cada uno de ellos posee. Me entristeció un poco que tocaran tan poquito tiempo, pero ninguna de las canciones del set fue un desperdicio. Puntos extra por ‘Gecko’ y ‘México gana el mundial’ (que ellos saben que son mis favs), pero la cereza del pastel fue el medley de videojuegos que se aventaron. Los tqm y saludos a Rafa ☺.

Standards

Standards son sin duda una una de mis bandas favoritas. Con casi dos añitos en la escena, se han posicionado hasta arriba en el género, y no es por nada. El dúo de Marcos Mena y Kynwyn Sterling es poderoso y complejo, dos chavitos que son naturalmente talentosos (¿alguien más se fue para atrás viendo el tapping de Marcos?). Las ocho canciones del Standards EP y el Friends EP, y que compusieron todo su set, son tropicalonas y sabrosas, pero las tocaron con tanta energía que nos dejaron boquiabiertos. Los amé más cuando tocaron mi favorita ‘Shmoonie’. Una de las mejores bandas del festival para mí.

And So I Watch You From Afar

Los principales de la noche se aventaron casi dos horas tocando. A esta hora ya estábamos bien cansados pero expectantes por qué fue la primera vez de estos irlandeses en la CDMX. Tuve chance de platicar con ellos antes del festival, y de presenciar el soundcheck y eso solo alimentó mis ganas de verlos. Y vaya que cumplieron. Antes de la presentación, los encargados del venue avisaron por el altavoz que el suelo del lugar no es apto para que todos brincaran juntos, por que es zona sísmica, pero tan pronto es escucharon los primeros acordes, esa exhortación importo nada. Las guitarras desgarraron tímpanos y paredes por igual, y retumbaron en cada rincón del recinto, haciendo honor a su clásica ‘Set guitars to kill’. En el momento climático de este set, Rory Friers, el guitarrista principal, bajó del escenario para seguir tocando rodeado del público. No pude evitar llorar un poquito con tantas emociones que sentí al ver en vivo a una de las bandas que más han marcado mi vida. Increíble.

Mi tercer FAF fue una odisea cansadísima, pero bien satisfactoria. Ya no pude hacer el live stream por problemas técnicos, pero eso solo sirvió para disfrutarlo un poco más. Cada año que iba salía bien extasiado de haber visto a bandas que jamás creí ver en vivo, como si aún estuviera en la prepa. Pero este año, a mis 33, y con 14 años escuchando math y post, estando ahora del otro lado (de algún modo), pudiendo cotorrear con unas de mis bandas favoritas, conociendo a otras, haciendo amigos nuevos y formando parte del festival mismo, me hizo sentir que ya puedo tachar de mi bucketlist algo que siempre quise hacer.  Tal vez ya no haya otro FAF en el futuro, pero aún hay mucho tiempo para más cosas así, por qué necesitamos festivales y conciertos como este para seguir desechando la discriminación musical, por qué existe aunque no la concibamos. ¿Qué importa si eres un semi-dios del tapping o puedes perrear tan abajo que tu tía dice que ya te chupó el diablo? Lo que te gusta es algo que nadie puede ni debe juzgar. Solo digo.

 

Math or die.

   

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