Lo ocurrido en España hace unos días es un hecho insólito en sus casi cuatro décadas de democracia. La noticia que ya recorrió todo el mundo es que hubo una moción de censura y el resultado de ello fue que Pedro Sánchez es el nuevo presidente. Sí, el PSOE regresa a dirigir los destinos de los españoles y con esto Sánchez se convierte en el séptimo presidente de la democracia española.

De entrada debemos conocer qué es la “moción de censura”, y este mecanismo se refiere a un instrumento de la oposición dentro de un Parlamento para exigir la responsabilidad política al gobierno en turno. Dada la importancia de este procedimiento, sus trámites para aplicarse son muy exigentes y específicos. Por ejemplo, uno de los requisitos imprescindibles es la presentación de un candidato a la Presidencia que tenga un programa de gobierno detallado, pues en caso de prosperar la moción, él quedará de inmediato investido como presidente para terminar la legislatura.

En el caso de España, la Constitución de 1978 establece que el mandato presidencial es de cuatro años, por lo que Sánchez terminará el periodo de Rajoy antes de acudir nuevamente a las urnas. El mismo documento prevé ciertos mecanismos de renovación si a lo largo de la legislatura las condiciones políticas varían considerablemente. Es decir, que el Ejecutivo mantiene la confianza del Parlamento, que en este caso no fue así. Sin embargo, una vez que el Parlamento pierde la confianza, se aplica la moción de censura para exigir la responsabilidad política del Gobierno, cuyo planteamiento y aprobación están sujetos a la necesidad de una estabilidad política.

La propuesta de moción debe ser, al menos, de la décima parte de los diputados, es decir 35. Y debe ser aprobada por mayoría absoluta. Además, ha de ser constructiva, pues, como se mencionó debe incluir un candidato alternativo. La presentación debe ser por escrito y estar debidamente motivada. Si esto se cumple, la Mesa del Congreso la admitirá a trámite e informará de ello al presidente del Gobierno y a los portavoces de todos los grupos parlamentarios.

A partir de ese momento, en un plazo de dos días cabe la posibilidad de que se presenten mociones alternativas que deben reunir los mismos requisitos. Posteriormente, se abre un debate en el pleno del Congreso, el cual inicia con la defensa de la moción por parte de uno de los diputados que la propusieron. Después, si así lo requiere, puede acudir a la tribuna el candidato propuesto a la Presidencia para exponer el programa político en caso de prosperar la nación. En caso de solicitarlo, se viene la intervención de los representantes de los distintos grupos parlamentarios, con sus respectiva ronda de réplicas. Finalmente, el procedimiento de votación de la moción de censura es el mismo que se emplea en los debates de investidura del presidente.

Ahora bien, el caso reciente de la moción de censura en contra de Mariano Rajoy del PP, tuvo el siguiente proceso. El pasado jueves 24 de mayo, a eso de las once de la mañana aparece el hecho que desencadena todo este proceso, pues al darse a conocer la sentencia del caso Gürtel, se determina que Correa, Bárcenas y su esposa, Crespo, López Viejo y muchos más altos cargos del PP, deben cumplir largos años en la cárcel. Empero, lo más relevante es que PP, como institución, es condenado como responsable a título lucrativo por su implicación en la trama corrupta. Este es un hecho histórico, pues es el primer partido político de la democracia española que es condenado por corrupción.

A partir de este hecho, todos los partidos se van encima del PP y le exigen a Rajoy que dimita como presidente. El partido Ciudadanos no descarta romper sus pactos con el PP. Podemos, por su parte, va más allá y pide al PSOE que presente una moción de censura al presidente. EL PSOE no se pronuncia de manera oficial, pero se filtra en la prensa española que el PSOE liderado por Pedro Sánchez presentará una moción contra de Mariano Rajoy.

El viernes 25 de mayo el PSOE presentó la moción de censura. Podemos apoya el procedimiento sin condiciones, mientras que el PP acusa a Sánchez de oportunista, pues consideraron que la moción no le vendría bien a España, restándole valor a la sentencia judicial. Sin embargo, el PSOE buscaría el apoyo de los nacionalistas e independentistas, para que la moción prospere. Por su parte, Ciudadanos, quienes gozan de la mejor intención de voto en la actualidad trata de dar un giro y propone elecciones anticipadas. Pero, Ciudadanos comete un error infantil, pues no toma en cuenta que la Constitución no permite llamar a elecciones mientras se haya presentado una moción de censura, error de cálculo de Ciudadanos. El sábado 26 el PSOE busca pactar con Ciudadanos y no con los independentistas. En sí, proponen que gobierne un candidato consensuado que no sea ni Rivera, líder de Ciudadanos ni Sánchez y que posteriormente habría elecciones. Sin embargo, no se precisa cuando y el posible pacto se cae. Esto es aprovechado por los candidatos independentistas quienes comienzan a manifestar su apoyo a la moción. Este apoyo, claro, con reservas, pues por ejemplo, los nacionalistas catalanes, entrarán siempre que se negocie con Ciudadanos; los vascos piden mejores condiciones para su agenda política y presupuestos.

Para el lunes 28, Ciudadanos rompe con el PP de Rajoy y propone apoyar a Sánchez. Mientras el todavía gobierno del PP busca desprestigiar a Sánchez y a sus posibles aliados para la moción, pero el proceso ya es imparable. Por su parte, el PSOE da todo su apoyo a Sánchez para seguir adelante con la moción. La cuestión se calienta cada vez más, y el martes 29, todos los partidos comienzan a tomar su postura ante el debate de la moción. Pedro Sánchez hace sus cuentas de los apoyos que recibirá, sabía que tenía el apoyo de Podemos, Compromís y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Mientras que el Partido Nacional Vasco (PNV) decidirá en bloque con los partidos catalanes. El miércoles 30 el Partido Demócrata Catalán (PDeCAT) apoya sí, lo que también arrastra el apoyo y voto del PNV, esto siempre y cuando se respete su asignación presupuestal.

A primera hora del jueves 31, la moción de censura inicia su respectivo debate. Rajoy y Pedro Sánchez intercambian recriminaciones. Como sea el caso, ese día el líder del PSOE sabía que contaba con los votos para prosperar la moción, aunque se filtra nuevamente en la prensa que es el mismo Rajoy quien dimita antes de la votación. Sin embargo, el todavía presidente decide no acudir a la sesión del Congreso y se atrinchera en restaurante al lado de la Puerta de Alcalá por un largo espacio de ocho horas. El 1 de junio pasadas las once de la mañana se dio la votación de la moción, la cual salió adelante quitando a Rajoy de la presidencia, y enseguida se vota a Pedro Sánchez como nuevo presidente de España.

Muchos expertos se preguntan a qué se debió la resistencia de Rajoy para no dimitir. Sin embargo, quizá lo más importante es qué pasará con la gobernabilidad de España, pues pasó de un partido acusado de corrupción, que generó una crisis institucional, a otro, el PSOE liderado por Pedro Sánchez, que si bien aprovecho el momento político, desde los sectores conservadores le critican que no buscó ganar en las urnas ese derecho. Además se le acusa de configurar un gobierno mixto que parece no ayudará a prosperar a un país que enfrenta retos políticos, económicos y sociales, con un apoyo tan limitado, lo cual, sin duda generará inestabilidad.

Desalojar al PP de la presidencia era imperativo. Pero resulta complicado gobernar sin un apoyo mayoritario. Así pues, el reto de Pedro Sánchez será evitar la inestabilidad política del sistema democrático español, el cual goza de una buena percepción en el Índice de calidad de la democracia, al situarse en el lugar 24 como una democracia completa.

Encuentro entre Juan Carlos Monedero (Podemos) y Soraya Sáenz de Santamaría (exvicepresidenta del Gobierno de Rajoy)

Juan Carlos Monedero – “Me alegro que os vayáis”

Soraya Sáenz de Santamaría – “A mí no me alegra que lleguéis, pero esto es la democracia”

Foto de portada: Oscar Del Pozo AFP

 

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