No es una bebida natural, tampoco es una playa escondida y mucho menos es una fruta exótica mexicana, pero bien podría. Sí, Caloncho bien podría ser eso y más.

Con su música, todo el año es verano. Perfecta para reconfortarte cuando sientes que la vida se te va en un dolor de garganta o para musicalizar el atardecer de un día agotador.

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Caloncho ha conseguido mucho con apenas un EP: “Fruta”. Chupetazos es uno de los cortes y la inspiración la encontró en su morra. “Se la hice cuando se estaba yendo a Italia a estudiar”. Inició la letra en una clase de literatura, la siguió en el baño de su casa y la terminó en el algún momento que ya no recuerda.

 

¿Apoco no está para enamorarse?, sobre todo por esa primera frase: Quiero que me rompas el hocico a chupetazos. Obviamente nadie más que este sonorense guapetón pudo lograr que una petición tan brutal, sonara tan sexy y romántica.

Otra favorita es Julia, una lindísima canción de cuna a la que Caloncho le tiene un cariño especial, porque le vino en un sueño y porque lleva el nombre de su abuela.

 

Ser parte de sus conciertos debe ser una experiencia naturalmente sabrosa y jugosa a la vez, pues más allá de la frescura de su música, suele compartir naranjas o plátanos frescos con los asistentes.

Por supuesto que todo este concepto frutal tiene una razón, en parte porque “las frutas siempre han sido elementos muy importantes en mi familia, sobre todo las naranjas que siempre fueron las golosinas que me daba mi papá”. La papaya y la mandarina también están entre sus favoritas.

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Quién diría que con el apodo que un día se le ocurrió a su abuelo, se daría a conocer en la escena, y es que de no haberlo tenido seguramente no hubiera llamado tanto la atención con su nombre real (Óscar Alfonso) que es más del estilo telenovelesco.

Por cierto, fue su abuelo quien le regaló su primera guitarra. “Yo estaba en la rondalla y me dio una Jom que aún tengo”. Ese recuerdo viene de la mano con aquel en el que curioseaba con los instrumentos de su abuelo, quien “tocaba el acordeón, la guitarra y tenía órganos en su casa”.

La música estuvo presente desde su infancia. Con el tiempo se clavó más y en una de esas conoció a Siddhartha, “él fue mi maestro de batería”. La relación Siddhartha – Caloncho trascendió y además de ser su amigo, es su productor e incluso comparten créditos en Loco, incluida en “El Vuelo del Pez”, el álbum más reciente del cantante tapatío.

 

“Estábamos en preproducción de Fruta, y en una servilleta le dije tengo la idea de: “Que loco que caiga agua del cielo” y en la peda salió el beat, la rítmica y los acordes. Fue una de esas sesiones de ocio productivo”.

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