Cuéntanos, tu nombre y edad.

Dana Corres, 27 (casi 28, en una semana).

Eres parte de una organización, ¿cómo se llama?
De Todos Somos Peatón y de la Liga Peatonal (que es la red de colectivos y activistas que trabajamos en pro de los derechos e infraestructura peatonal).

¿Qué hacen?
Hacemos distintas actividades, tipo intervención urbana temporal. Por ejemplo, ponemos una lona en forma de cebra donde no la hay para hacer entender a los transeúntes y a los conductores que ese es un espacio peatonal que debe ser respetado.

Hacemos también caminatas por la ciudad, tratando de reconocer nuestro pasado histórico mediante los edificios más viejos. Tenemos una caminata de cantinas y distintos recorridos por los barrios altos que nos dan la oportunidad no sólo de conocerlos y disfrutarlos, sino también de conocer la ciudad desde esas hermosas vistas panorámicas.
También hacemos diagnósticos en distintas partes de la ciudad sobre lo que está mal hecho y tratamos de proponer soluciones posibles en la búsqueda de tener una mejor ciudad (a veces sin mucho éxito dado que nuestras administraciones no escuchan demasiado, pero sí hemos generado opinión pública y debates en el tema, por ejemplo con #PuenteTuzobúsChallenge).
Por último, también tenemos como objetivo sensibilizar a la población respecto a estos temas de peatonalidad.

Define movilidad en tres palabras.

Digna, segura, disfrutable.

¿Por qué, en tu opinión, hablar de movilidad es hablar de ambiente?
Porque en la medida en que la movilidad sea sustentable vemos mejoras en la calidad del aire y en nuestra salud. Mientras más caminable sea una ciudad, propicias el comercio local, que la gente camine y sea más sana, que nuestra dependencia del coche sea menor y por tanto contaminemos el ambiente menos, e incrementemos nuestra calidad de vida. Esto, evidentemente, es gracias a que hagamos uso de suelo mixto (que en una zona menor tengamos escuelas, casas, servicios, comercio), que densifiquemos (en vez de hacer la mancha urbana más extensa, hay que construir edificios para que las ciudades sean más fáciles de recorrer y dependamos menos del auto) y por supuesto, mejor transporte público.

¿Cuáles son las “emergencias” de movilidad en nuestra ciudad?
Mejorar el sistema de transporte público, dejar de extender la mancha urbana al seguir construyendo fraccionamientos a las afueras (planes de desarrollo urbano); hacer la ciudad más caminable con mejores banquetas, mejores conexiones, más arbolado, más comercio local e intervenciones en el espacio público.

¿Cuáles deberían ser las prioridades de la administración pública en términos de movilidad?
Los peatones, los ciclistas y el transporte público (tanto en los presupuestos como en la infraestructura), tal y como lo dicta la pirámide de movilidad. Antes de pensar en los presupuestos para la infraestructura vial, hay que ver los beneficios de invertir en infraestructura vial.

¿Cómo podemos ayudar los ciudadanos?
Indignándose, por principio, quejándose por todos los medios. Ese es un buen principio. Pero lo ideal es salir de eso, organizarse con sus vecinos y salir a la calle a incidir con intervenciones temporales. De manera más activa hay que ir con los regidores, con los diputados locales y los federales y los senadores, acercarse a los funcionarios públicos responsables del diseño y construcción de la infraestructura. Hablar con ellos, explicarles. No quitar el dedo del renglón. Lo más seguro es que uno esté en este camino muchos muchos años, pero sin duda los cambios son posibles. No es necesario que queramos cambiar toda la ciudad. Basta con querer cambiar mi calle para cambiarla.

¿Cómo sería para ti la Pachuca ideal de 2050?
Caminable. Con banquetas anchas y llenas de árboles. Con muchos parques en los fraccionamientos (actualmente el primer cuadro de la ciudad es el que concentra a los parques), con calles peatonales, con un comercio local ya en pleno renacimiento.

Con un Tuzobús con muchas más líneas y completamente funcional (quizás también con un tranvía).

Con barrios altos accesibles y súper turísticos (son bellísimos, desde siempre), con escaleras eléctricas, ascensores y hasta funiculares. Barrios altos que estén unidos a las ciudad no sólo en su infraestructura, sino también socialmente (lo que tendrá repercusiones en seguridad y nuestra convivencia).

Proyectos de centros culturales en barrios y fraccionamientos que reúnan cultura pero también urbanismo y arquitectura que generen espacio público visitado y lleno de gente todo el tiempo.

Una ciudad donde la bici sí sea una opción viable de transporte. Menos tráfico, menos arterias para sólo autos. Un sueño nomás.

Invítanos a los próximos eventos de TSP.

Aún no tenemos fechas definidas, pero tenemos planeada en abril una caminata y una acción que visibilice lo malos que son los puentes peatonales del Tuzobús.

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