El lunes pasado despertamos con una triste noticia, Keith Flint la cara de The Prodigy fue encontrado muerto en su casa de Essex, su compañero de banda Liam Hewlett confirmó la notica en instagram:

“La noticia es cierta, no puedo creer que esté diciendo esto, pero nuestro hermano Keith se quitó la vida el fin de semana. Estoy conmocionado, putamente enfadado, confundido y con el corazón roto… r.i.p hermano”.

La vida de Flint cambió para siempre cuando descubrió que podía vivir de volverse loco sobre un escenario, a finales de los ochenta conoció a Liam Hewlett un Dj local de un local llamado Barn, él le pidió a Flint que le grabara sus temas en una cinta que tituló “Prodigy”, la cinta le voló la cabeza a Hewlett e intentó convencer a un jovencisimo Liam para que se dedicara a la música, el prefirió quedar como bailarín pero años más tarde cogió el micrófono y puso voz a los himnos de The Prodigy. La banda tuvo un legado inmediato y Liam será recordado para siempre sembrando el caos y musicalizando la rabia, él es el Firestarter.

Para los que crecimos en los 90´s The Prodigy fue un parteaguas en la música, nuestra puerta de entrada a la música electrónica, una introducción a otros mundos desconocidos, no había internet así que había que ahondar en esta fascinante música con lo que la antena parabólica captaba en canales de video de otras latitudes, revistas, discos quemados intercambiados con los compas y esperar horas para descargar una canción en Napster.

The Prodigy tuvo impacto en varios niveles, con “The Fat of the land” y “Firestarter” muchos los conocimos y quedamos enganchados a sus beats salvajes y actitud punk, esta canción fue la primera contribución de Flint como vocalista con la banda en 1996.

El famoso vídeo en blanco y negro de “Firestarter”, protagonizado por un agitado Flint y dirigido por Walter Stern fue prohibido por la BBC tras su emisión en “Top Of The Pops”, debido al miedo que causó en los niños.

Ese túnel y las caras de Liam con un corte de pelo raro impactaron a toda una generación, un video que daba miedo y te retaba a incendiar todo,  ya no había vuelta atrás, el big beat, el drum and bass, el acid house, los samplers y  la cultura rave habían entrada a nuestra vida. La canción fue un hit #1 en Finlandia, Noruega y el Reino Unido. También estuvo en el top 5 en Nueva Zelanda y Suecia, el top 10 en Austria y el top 20 en varios países, como Bélgica (Flandes y Valonia), Países Bajos y Suiza. Además, alcanzó el número 22 en Australia, y el número 30 en los Estados Unidos.

Keith Flint decidió ponerle fin a su vida la semana pasada pero nos ha dejado un importante legado imperecedero para acompañarnos siempre, nunca olvidaremos sus actuaciones en directo y su salvaje contribución a la música.

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