La historia del pensamiento occidental ha oscilado desde sus orígenes, entre la disputa del idealismo y el realismo. Unos siglos han sido más aristotélicos, otros más platónicos, otros más racionalistas-empiristas. Luego, pasa el tiempo, y han aparecido los tiempos de la síntesis o la reconciliación, que van desde Kant, hasta la cumbre del pensamiento más brillante de todos los tiempos: el idealismo alemán (Fichte, Schelling y Hegel), Žižek dixit.

Entonces, no es de extrañar, que esa misma oscilación también se haya perpetuado durante el siglo XX entre las disputas paradigmáticas de las principales escuelas filosóficas: Círculo de Viena, Escuela de Frankfurt, Estructuralismo, Deconstrucción, Psicoanálisis y Filosofía, entre otros más.

El siglo XXI vuelve al giro materialista, rescatando de nuevo, la posibilidad de conocer ese gran afuera ancestral, al margen de la conciencia cognoscente del sujeto. Para el discípulo de Badiou, el joven filosofo francés Quentin Meillasseoux: “La ancestralidad es la evidencia de que sí existe un gran afuera independiente del sujeto”.

 Y bien, en un tiempo en dónde la popularidad de Foucault y Deleuze es algo latente, en el que todo mundo quiere ser deleuziano o foucaltiano, y en el que apenas se inicia su lectura más allá de los especialistas en las universidades, ¿Cuánto tiempo falta en México para que todo mundo sea un comentador de Harman y Meillasseoux?

Meillasseoux y Harman, son los nuevos gurús del pensamiento eurocentrista, y si hablas de ellos, seguro estás actualizado.

¿Dónde queda pues, la historia de la filosofía?

En Argentina, ésta corriente ya se ha infiltrado e intenta popularizarse en las escuelas de filosofía, gracias a la noble industrial editorial que poseen. En México, estamos muy lejos de ello. Sabemos de la existencia de esta tendencia, por traducciones en inglés o por algunas versiones digitales que abundan por la red. En tal sentido, todavía no nacen los comentadores de la OOO, y ello quizá no sucederá hasta unos veinte o treinta años más.

Después, la filosofía regresará a su giro idealista, nacerán los nuevos idealismos, falsearan las hipótesis de la OOO, y legitimaran su paradigma orientado hacia algún renglón no resuelto dentro de la historia de la filosofía. En el 2050 hablar de los OOO ya será algo viejo o si eres algún despistado, seguro apenas intentaras conocerlos.

En suma, la OOO también es y será una teoría pasajera como toda teoría, y durará siempre y cuando fortalezca su cinturón protector de heurísticas positivas, y morirá cuando no logre fortalecer su núcleo firme (Lakatos).

Ninguna teoría es inamovible, ninguna teoría es concluyente. El conocimiento es un largo camino que registra todas las dudas, conclusiones, y triunfos a través de un largo sendero de reflexión (Hegel).

La popularización de la OOO es conveniente en una época en donde los mil comentadores de Deleuze y Foucault (por mencionar algunos) no han tenido el tiempo o la fortuna de encontrar a Harman y Meillaseoux y, en realidad, no pierden mucho.

La OOO y el arte virtual.

La OOO y las nuevas ontologías.

La OOO y sus implicaciones epistemológicas.

La OOO y la era digital.

La OOO y los nuevos materialismos.

Hace falta el tiempo de una praxis emancipadora real, donde nosotros post- humanos logremos construir más allá de cualquier filosofía, arte o teoría, una sociedad más justa y armónica.

Al final, al final, nuevas modas filosóficas surgirán.

Al final, al final, nuevas modas filosóficas morirán.

Estemos, pues, atentos a los giros, a las espirales, al pensamiento

no enajenado por la institución occidental.

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Comentarios