Domingo 22 de octubre de 2017

 

A los medios de comunicación:

 

Estimados/as colegas periodistas, yo, Diego Castillo Quintero, les hago llegar este comunicado en respuesta a la nota publicada en El Independiente de Hidalgo el pasado martes 17 de octubre, bajo el título “Revira Olaf sobre despidos en Cultura”.

En este extenso escrito hago algunas precisiones sobre mi despido y la postura tomada por el titular de la Secretaría de Cultura de Hidalgo, José Olaf Hernández Sánchez.

Muchos de ustedes conocen mi trabajo como periodista o que soy autor de los libros “La batalla de las luciérnagas” y “Las Furias”, ambos en el género de cuento. Desde hace varios años soy tanto consumidor como creador de la vida cultural en mi estado.

Hago de su conocimiento que el pasado 13 de octubre fui despedido, injustamente y sin previo aviso, de la Subdirección de Difusión de la Secretaría de Cultura de Hidalgo, donde realizaba labores concernientes a prensa, redes sociales y más. Trabajé 4 años ahí, pero no generé antigüedad ni ningún otro derecho laboral: nada de aguinaldos, prestaciones, seguro, etcétera. Tampoco al final recibí una indemnización por mi despido. Finalmente yo acepté las condiciones laborales que se me ofrecieron: sí, para ganarse la vida a veces no hay de otra que aceptar una relación laboral desventajosa.

 

A continuación, recapitulo los puntos más importantes de las declaraciones dadas por el funcionario:

 

  1. Olaf dice “No fue despido”.

Realidad: Después de cuatro años laborando en la Subdirección de Difusión, me comunicaron, justo el día de mi despido, que estaba despedido.

 

  1. Olaf dice “se tramitaron los adeudos que algunos compañeros tienen”.

Realidad: Sí, tres meses y medio de sueldos, en total 7 quincenas de adeudo, se tramitaron y se nos pagaron. Pero en seguida se nos dio aviso de que “no se renovarían contratos”. Durante el tiempo que no recibimos dicho pago, de manera personal hice alusiones en mis redes sociales a esa situación, lo cual puede ser el verdadero motivo de mi despido.

 

  1. Olaf dice “yo tengo información del área administrativa y de su jefe inmediato que en los últimos 15 días no registraron actividad”.

Realidad: Las funciones y actividades se reportan cada que se firman los recibos de pago, cosa que no había sucedido en tres meses y medio.

Tanto yo como los compañeros del área en cuestión, nos vimos impedidos económicamente para hacer una vida normal, luego de 105 días sin recibir dinero de la Secretaría de Cultura estatal. Aun así, en estos últimos 15 días (del 30 de septiembre al 13 de octubre) que el funcionario asegura que no registramos actividad, se realizaron labores del área cuando se nos requirieron. Incluso, este miércoles 18 de octubre Olaf Hernández presentó un video en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México sobre Margarita Michelena, que se realizó entre el 2 y el 13 de octubre.

Además, el día miércoles 11 de octubre recibimos la visita del secretario en el Foro Cultural Efrén Rebolledo, quien estuvo en nuestra oficina y otras más supervisando las condiciones del edificio. Tanto mi jefe inmediato (al que el funcionario alude en su declaración) como su servidor acompañamos a Hernández Sánchez en dicha supervisión, entonces no puede negar que yo acudí a trabajar ese día, puesto que él mismo estuvo platicando conmigo en la fecha referida.

Reconozco que tanto yo como la otra compañera despedida no asistimos a trabajar varios de los 15 días que alude el funcionario, pero eso se debe en parte al mal estado de nuestras finanzas personales luego de tres meses sin recibir pago, y en parte a que ella solicitó 5 días de vacaciones repartidos en diferentes fechas entre el 1 y el 13 de octubre.

El transporte público también cuesta y hay que cubrir nuestra alimentación, pero nosotros teníamos muy poco dinero para los gastos; a pesar de eso, cuando se nos requirieron trabajos urgentes, acudimos a nuestra oficina a realizarlos o los hicimos desde casa. La declaración de Olaf Hernández es, francamente, una enorme muestra de insensibilidad.

 

  1. La nota también refiere que NO dimos aviso de si continuábamos trabajando o no.

Ante esta absurdidad francamente no tengo respuesta. ¿Yo tenía que ir a decirles que sí quería seguir trabajando?

 

  1. Olaf dice: “Este es un caso atípico porque los recursos no estaban disponibles, pero se llegó a un acuerdo para que algunos se mantuvieran realizando alguna actividad, los que podían, y quienes no, suspendieron actividades desde hace bastante tiempo.”

Realidad: El funcionario dice bien, los recursos no estuvieron disponibles durante tres meses y medio, pero nuestro trabajo sí fue realizado durante ese tiempo, porque teníamos conocimiento de este retraso y aceptamos esperar. En ningún momento se nos notificó con anticipación que nuestros servicios dejarían de ser requeridos. Nos enteraron el viernes 13 de octubre luego de haber acudido a las oficinas del Teatro Hidalgo a firmar nuestros contratos de julio, agosto, septiembre y la mitad de octubre. Por cierto, contratos firmados por fechas atrasadas en los que el empleado no genera ninguna prestación o derecho y que facultan a la secretaría a dejar de requerir nuestros servicios en el momento que mejor considere.

 

  1. Olaf “Indicó que pretenden ahorrar el recurso del subsidio ya que, explicó, de este dependen muchos rubros importantes como los museos, la biblioteca central, la educación artística y el centro de formación cultural”. “Hemos hecho ajustes en toda la plantilla de personas porque pretendemos alargar ese recurso y hacerlo llegar hasta marzo del año que entra, incluso al interior de la secretaría hemos empezado a hacer una reorganización, conforme a la estructura orgánica aprobada.”

Para apoyar el argumento del funcionario, puedo decir que el proyecto por el que fuimos contratados se denomina Programa de Comunicación y Divulgación 2017, aplicado con recursos del subsidio de la federación. En dicho proyecto, elaborado por mí, se programaron los sueldos para 5 personas durante ocho meses, pero al momento de mi despido se me informó que era por falta de recursos. Si en el proyecto se ejerce dinero etiquetado y programado para ocho meses de actividades y a mí me pagan sólo tres y medio, ¿por qué “ya no hay recurso para renovarnos el contrato”?

 

  1. Olaf dice: “lo que teníamos que haber hecho era conversar, a lo mejor nos hubieran dado un aviso de cómo querían mantener el tema profesional, pero no recibimos nada, estamos abiertos a cualquier conciliación”.

Realidad: A principios de septiembre, justo después de cumplir dos meses sin pago, los integrantes del área nos reunimos con el secretario en sus oficinas del Centro Cultural del Ferrocarril, para solicitarle que nos apoyara económicamente, pues nuestra situación era ya bastante precaria tras 60 días sin sueldo. El funcionario nos prometió conseguir algún recurso extraordinario para que por lo menos tuviéramos un poco de dinero mientras llegaba el recurso federal. Durante el primer mes luego de dicha promesa, insistimos en varias ocasiones sobre este pago, pero sólo recibimos más promesas de su despacho de que “la próxima semana ya salía”, hasta que se terminaron por cumplir los 3 meses y medios sin cobrar, tras lo cual dos de los integrantes fuimos despedidos. En ningún momento el secretario ofreció una solución clara, pero en su declaración ante los medios se atrevió a decir que “están abiertos a la conciliación”…

 

  1. Olaf dice “hay gente que decidió no esperar más y buscar una mejor oportunidad, hay muchos que se han ido en ese sentido”.

Realidad: Los que decidieron dejar sus empleos en la secretaría no lo hicieron por gusto, sino porque no se les ofrecía claridad laboral ni una remuneración puntual. O porque se les presionó para que se fueran. En la nota se refieren sólo dos casos en particular, pero hubo varias personas más que no resistieron el desgaste de la falta de pago y decidieron buscar otra opción.

 

  1. Esta lista busca responder a los puntos en los que el secretario de Cultura cae en imprecisiones. Además, lo que no se dice en medios es que, en pleno uso de mi libertad de expresión como creador y como periodista, publiqué comentarios sobre el tema a modo de mofa en mis cuentas de redes sociales. ¿Es caso que a Olaf Hernández no le parecieron divertidas mis bromas?

He preparado el historial completo de mis publicaciones en Facebook a partir de mi falta de pago. Ustedes juzguen por sí mismos:

 

31 de agosto

“¡Mira, mamita, dos meses sin cobrar!

(mejor no, no me mires)”

 

5 de septiembre

“Hoy mi pobreza y yo cumplimos 67 días sin cobrar.

No quiero emocionarme, pero creo que esta relación va para largo…

¡Felices dos meses!”

 

28 de septiembre a las 13:29

“Hoy me llena de orgullo comunicar que he establecido una nueva marca personal: ¡90 días sin cobrar!

Gracias a los que me apoyaron y siguen apoyando para hacer esto posible. Familia y amigos, sin ustedes no lo habría logrado.”

 

3 de octubre a las 13:18

“95 días sin cobrar.

La última vez que cobré, la Selección Mexicana de Futbol acababa de perder 4-1 ante Alemania en la Copa Confederaciones. La Mujer Maravilla llevaba varios días triunfando en cartelera. También se estrenó la última película de ‘Mi villano favorito’. PornHub inició un nuevo apartado en el que experimenta con realidad virtual y ofrece porno interactivo.

¡Qué tiempos aquellos!”

 

6 de octubre a las 14:31

¿Cómo se lee más dramático:

“98 días sin cobrar” o “Tres meses más 6 días sin cobrar”?

 

12 de octubre a las 10:48

“Soñé que me pagaban y era muy feliz.

Despertar a la realidad de ya tres meses y medio sin recibir mi sueldo es, justo ahora, un poco más triste.”

 

13 de octubre a las 13:51

(Cuando se nos notificó que había caído el pago de 7 quincenas, pero aún no sabía que me iban a despedir)

“0 días sin cobrar.

Siguiendo la tradición de viejos amigos: ¡hoy voy a pedir mi arroz con un huevo estrellado!”

 

13 de octubre a las 19:56

“Con todo mi pesar, anuncio que hoy, de manera muy artera, fui despedido de la Secretaría de Cultura de Hidalgo.

Así, sin avisarme, al ir a firmar los recibos luego de tres meses y medio sin cobrar, me anunciaron que ya no necesitaban de mis servicios. Me pagaron lo que me debían, 7 quincenas acumuladas, pero me dijeron que ya no iban a renovar contratos, por falta de recursos o algo parecido. Lo que olvidaron las personas encargadas de darme el anuncio es que yo elaboré el proyecto por el que se me ‘pagaba’, del cual queda un monto suficiente para tenerme ahí hasta marzo de 2018.

Se me cuestionó que ya no me veían últimamente en la oficina. Y no, cuando cumplí tres meses sin cobrar, estuve menos tiempo ahí: uno cuando no tiene dinero prefiere no salir de casa. Desde su perspectiva, yo soy el irresponsable que no trabaja, el ausente.

Lo siguiente ya es conjetura mía: durante todo este tiempo estuve publicando bromas sobre mi realidad, sobre el número de días sin cobrar. Muchos de ustedes han sido testigos: cuando algo me duele o me preocupa, me río y hago mofa, porque qué más queda que la risa. ¿Es acaso que a los nuevos dirigentes no les gustan las bromas? Hoy recibí un mensaje del titular de la dependencia mediante las personas encargadas de despedirme: que muchas gracias por mi esfuerzo y dedicación, que esperaba que el siguiente año pudiéramos retomar la relación laboral.

La cultura es parte de mi formación, también pertenezco a la comunidad artística, he hecho bastantes amistades ahí, he conocido a personas increíbles, llevaba ya más de cuatro años en la institución, y hoy, sin más, estoy afuera.”

 

El último, de este miércoles 18 de octubre

“¡Mira, mamita, envuelto en un escándalo con la Secretaría de Cultura de Hidalgo!”

[Incluye vínculo a la nota de Criterio Hidalgo: “Pedirá diputada explicar los despidos en cultura”

http://www.criteriohidalgo.com/noticias/hidalgo-ujul/pedira-diputada-explicar-los-despidos-en-cultura?platform=hootsuite]

 

Para cerrar, puedo decir que desde hace 10 años trabajo como periodista, además de ser autor de un par de libros, y la libertad de expresión (que es por lo que tal vez se me separó de mi empleo), siempre ha sido un derecho que he ejercido, porque la palabra es herramienta y es camino.

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