Pocos son los amores que surgen después de la decepción y las bajas expectativas. Pero a pesar de todo ello me enamoré, como una loca, de este dueto chileno. Y es que para mí, Dënver lo tiene todo: desde de mi puberta pasión por la música disco, las melodías fuera de lo común, mucha onda y baile de por medio.

imageNuestra historia comenzó hace como 5 años, cuando trabajaba en Radio UAEH. Ese día estaba cubriendo el turno de un compañero y simultáneamente operando su espacio de música en la estación, en el cual presentó una canción llamada Los Adolescentes. Cuando comenzaron a sonar los primeros acordes pensé, con pereza, que era el auge de las bandas con sinte y que no tenían nada más que aportar. Luego escuche, por curiosidad, algo más que había de ellos en la fonoteca de la estación: Miedo a toparme contigo: «Banda para teens», me dije.
Un año después Miedo a toparme contigo, fue el soundtrack de mis lágrimas adolescentes; ya no lo era, pero a la distancia me veo en esa situación como niña de secundaría con el roto corazón ¡OSO POLAR! (diría un muy querido amigo). En fin, toda la situación me hizo darme una segunda oportunidad con Dënver y mi opinión acerca de su música dio un giro de 180º.
Mi enamoramiento comenzó con Música, gramática y Gimnasia, su segundo álbum de estudio (Totoral, su primer álbum, no me gusta mucho). Un disco para bailar extremo desde su intro: Mi Primer Oro, perderse en el mar con Olas gigantes, redescubrir las experiencias sexuales con Los Bikers y escapar en el brillo de la noche con En Medio de una Fiesta.
Recién salido del horno Fuera de Campo (su tercer albúm de estudio), y de subirse al tren de la intensidad que anunció y desanunció casi a la par su desintegración, tuve la oportunidad de verlos en vivo, allá en El Imperial. Igual y fue el Red Bull mezclado con alcohol, pero lo disfrute extremo. Como dice Mari en Medio loca: Hasta el bikini me estorba-ba.

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Igual recién los vi, desde primera fila, en Pata Negra (con 2 horas y media de demora en territorio wanna be y un pervertido que no dejaba de tomarse selfies con las piernas de Mariana, bien incómodo y perdedor el morro), y son lo más. La canción que dejaron escuchar de su próximo material me encantó.

Me pasó lo que hace uno con el amor verdadero: escribe y escribe de todas las bondades de lo más grato del ser amado y esta nota se supone hablaría del baile. Y como a mí nadie me quita lo bailado al ritmo de los Dënver, les comparto una playlist de estos muchachos con mis favoritas para el dance (con onda setentera y algunas para acabar de cachetito) que pueden escuchar dando click aquí.

Fotos obtenidas del Facebook de la banda.

 

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