A Ramsés Salanueva

 

Y no olvido

el pan con sal que en la mesa

de la casa

de tus padres partiste

a partes iguales

 

Y no olvido

las noches que entregados a

la aventura

desbordados, ahítos, con apenas centavos

buscamos volubles necedades

 

Y

sin embargo

he olvidado

en cuál de los papeles sucios

a lapicerazo –seguro- rayé

la línea que me oriente

a volver al momento donde

habitó el tú-y-yo

un fluir presente.

 

 

Coyoacán, 22 de febrero, 2016

 

 

 

 

 

 

 

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