“En la historia, hay tantas perspectivas como contendientes, pero los vencedores obtienen la prerrogativa de resaltar los hechos a su antojo.“ esto que escribe Iñigo Guzmán en el prólogo de “No guardo sentimientos de nostalgia. 45 cartas de kamikazes” viene a mi mente cuando después de tres años, éste portal sigue vivo. Pudiera hacer un recuento de todo lo maravilloso que ha ocurrido desde aquel 18 de marzo en que lo lanzamos, pero la verdad, elogio en boca propia es vituperio.

Han pasado muchísimas cosas, pero lo más importante que nos ha sucedido a todos los que hacemos posible que esta página siga, ha sido, ineludiblemente, que hemos creado una comunidad. La vida de todos los que formamos parte de Planisferio no podría ser igual de no habernos encontrado. No existen noches eternas ni amaneceres suficientes que puedan pagar todo lo que los colaboradores de este medio han dado. Quisiera tener más palabras para agradecer todo lo que ha ocurrido: las fiestas, los proyectos, los videos, nuestros media partners, el colectivo que hemos formado, aquello que no se ve, pero que detrás existe. Los lugares que han servido de nuestro refugio cotidiano, aquellos a los cuales solemos regresar, mismos que albergamos en la memoria. A todos los que son parte de este mapa de ideas, palabras e imágenes: gracias.

Michael Onfray decía hace un tiempo en una entrevista: “en las microcomunidades construidas y vividas por individuos que buscan ante todo cambiarse a sí mismos y no tanto cambiar el orden del mundo (aunque sabemos que Descartes oponía estos dos objetivos). Personalmente pienso que “cambiarse” es contribuir a cambiar el orden del mundo. Creo en la ejemplaridad. Uno es, para sí, el eje en torno al cual se envuelve la vida de los otros. En este orden de ideas, desde que somos dos, ya nos encontramos ante una comunidad. Por eso la pareja es el primer módulo político, al cual le sigue la familia, sea cual sea su composición. Y las relaciones. Es como esos círculos que se forman cuando tiramos una piedra al agua. Esas comunidades nómadas forman esos círculos que son a su vez penetrados por otros”. En principios así son en los que creemos, en poder seguir creando círculos sobre el agua de un oasis llamado Pachuca. Por ello, aquí seguiremos trazando esa ruta desde donde navegar juntos.

 

 

 

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