Un ejercicio común al que recurren los “artistas consagrados” es el de reciclarse constantemente. Tema que desafortunadamente nos ha tumbado a más de un ídolo, de esos que han preferido sostenerse sobre el éxito ya obtenido repitiendo canciones en sus “nuevos discos”, en lugar de seguir creando. Sin embargo, existe una diferencia muy grande entre reciclar canciones propias y reversionarse a uno mismo, un arte para el que no todos son aptos.

En el caso de Código rocker, disco para el que Loquillo logró reunir a The Nu Niles, banda liderada por Mario Cobo, una de las más importantes en la escena rockabilly en España, para que lo acompañaran con versiones de temas clásicos de su repertorio como «Quiero un camión«, «Piratas» o «Channel, cocaína y Dom Perignon«; el ejercicio de reversionarse, toma una dimensión distinta por el hecho de que, en primer lugar, retoma canciones que él mismo reconoce que en su momento no fueron grabadas debidamente o que simplemente no suenan como él esperaba que sonaran; y en segundo lugar, por que si hay alguien que conoce su negocio en la escena musical española es justamente Loquillo.

Para un artista acostumbrado a producir material a un ritmo vertiginoso, que entrega prácticamente un disco por año, quizá sea complicado crear un mapa mental de su obra y tener en claro cuáles han sido sus aciertos y sus errores, sus mejores etapas y sus momentos menos brillantes. En el caso de José María Sanz Beltrán “Loquillo”, esto pasa de ser un cliché del que el artista común no suele hablar, para convertirse en un ejercicio de autocrítica, por qué si hay algo que él puede presumir es que sabe perfectamente qué terrenos está pisando y cuál es su lugar en la liga que él mismo lidera. Nadie de su generación produce tanto como Loquillo en estos días.

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Con Código rocker, Loquillo y Nu Niles, se pusieron sus chamarras de cuero, se ensuciaron de grasa los instrumentos para recuperar canciones como “Vaqueros del espacio” y llenar de motores y autos musculosos los audífonos de quién escuche la versión de “I fought the law” de The Clash o la misma “El crujir de tus rodillas” de Nu Niles, cantada con una navaja entre los dientes. El resultado final del arriesgado ejercicio se resume, tal como lo describe el propio Loquillo en una entrevista, a: “Dar un paso hacia atrás para poder dar dos hacia delante” o dicho de otro modo: “¿Para qué esperar a que los indies me reversionen, si puedo hacerlo yo mismo?”.

Tal vez exista una brecha generacional entre los indies a los que hace referencia y él, pero si duda Loquillo es más que una figura de culto, un referente para muchos, un auténtico paria del rock & roll, que además sabe lo que trae y lo enseña si chistar. Como con ganas de que los indies saquen de una vez por todas sus zapatos de ante, se engrasen el pelo y entiendan de una vez por todas de qué va el juego.

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Fotos obtenidas del Facebook de Loquillo

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