La primera vez que haces alguna cosa es un fenómeno extraño, sobre todo desde el punto de vista de la memoria, pues ésta, dice Carmen Boullosa, es como un perro que se tumba donde le place; de forma que si a la memoria le apetece, olvidarás la primera vez que fuiste al cine, el primer licuado de plátano o cuando escuchaste la canción de tu vida por vez primera.

No obstante, también a capricho, recordarás la primera ocasión en que tu madre fue por ti enfurecida a las maquinitas para sacarte de las patillas por no haber vuelto con las tortillas a tiempo, la horrible experiencia del primer sacacacas, o cuando descubriste que no debes comer un kilo de ciruelas.

De lo que sí agradezco a mi cerebro por recordar, es mi primer disco. Ya antes había tenido experiencias gratas, pues desde que lo escuché (dicen, porque no recuerdo) le expropié a mi hermana el Thriller que le había regalado su padrino. Además, mis padres tenían una variedad de discos infantiles a los que era asiduo, pero nada de eso había sido verdaderamente mío. Fue hasta que, durante un viaje a un Gigante en Cuernavaca, apareció frente a mis ojos el soundtrack de Batman, de Tim Burton.

El Caballero de la Noche ha sido mi favorito desde no sé cuándo (maldita memoria), por lo que no titubeé para gastar un dinero que no sé de dónde saqué para comprar ese vinil que aún permanece en mi discoteca. Todas las canciones del disco son interpretadas por Prince, a quien conocí gracias a mi compra impulsiva.

Cuando apareció la versión de Christopher Nolan del oscuro encapuchado, sobre todo después de la segunda película, leí enardecidas discusiones sobre cuál era la mejor versión del filme y sobre quién era el mejor Guasón. Sí, peor que discusión electoral o el inacabable Bronco vs Los Temerarios. En fin, el punto es que de inmediato me pareció que al Batman de Nolan, con su oscura versión del héroe de Gótica, le hizo falta ritmo.

Adam West ya había dejado claro que Batman podía bailar. Y se le daba (https://www.youtube.com/watch?v=eGl6OlSczdU). Michael Keaton no parece ser tan virtuoso pa’ sacudir polilla; además, Burton quería alejarse bastante de la visión televisiva de antaño, por lo que mantuvo al murciélago con los pies bien pegados al suelo. No obstante, el encargo hecho a Prince rindió frutos y a pesar de que no pudo hacer bailar al señor Díaz (ese era Batman para los que crecimos en los 90), sí logró ponerle ritmo al Guasón. Trust y Partyman son las rolas que Jack Nicholson utiliza para no perder la tradición pachanguera de Batman. Y lo hace bastante bien.

Electric Chair es, sin duda, mi track predilecto y creo que eso le hizo falta a la versión de Nolan: un poco de funk. Tal vez eso le habría dado un Oscar a Christian Bale, pero ya nunca lo sabremos. Por lo demás, no dejen de echarle oído al disco. Los dejo con la rola emblema del álbum, con un video y una Ciudad Gótica muy a lo Prince: https://www.youtube.com/watch?v=Oqnc6Ivpf0U.

 

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