Cartografías absurdas de Daxdalia (2013), del escritor tijuanense Daniel Salinas Basave, es una antología aleatoria de heterónimos improbables elegidos por Encarnación Leydelmonte, personaje creado por el autor para presentar el resto de los autores que firman cada uno de los cuentos de este libro. Estas cartografías están impregnadas por una diversidad de estilos narrativos, que diseñan una hibridación de temperamentos, espacios, y sintomatologías, que se despliegan desde una pulida prosa estilo decimonónico hasta un juego de vórtices capaces de revelar el realismo más crudo. Cero maquillar. Hay voces, tiempos, sonidos que conforman o construyen –más bien- esa singularidad paradojal que aspira a construir la multiplicidad de esferas escriturales. En este sentido, el autor o los autores, describen toda una serie de entramados mentales con enunciados errantes, flotantes, absurdos, donde coexiste tanto el más amargo existencialismo como el más intenso nihilismo afirmativo.

El libro (o el autor) deja en claro desde el inicio su posición respecto a la escritura: “Escribir es ser otro”, “Escribir es transformarse, enmascararse”. Así pues, Daniel como parte de un arrebato ficcional deja en claro el momento donde decidió hilvanar los relatos de esta obra: “Un día me di cuenta que había ido desparramando por ahí demasiados relatos, aunque hermanarlos bajo un mismo estilo o eje temático era imposible”. De ahí que, esa imposibilidad se volvió posible al lograr entretejer las cartografías textuales a través de alter egos literarios con nombres que se antoja adjetivar de fantásticos. Cada nombre te lleva a otro nombre y a otra historia. Pesadillas infantiles, viajes con misiones periodísticas, reflexiones literarias, meditaciones históricas, cuerdas repletas de ironía que nos arrancan sonrisas o carcajadas mientras leemos.

En cierto modo, el diseño e hilvanado de Daxdalia nos remiten a una epoje renacentista y posmoderna a la vez, donde converge la escritura clásica, puesto que encontramos belleza, pero también vituperación. Daxdalia es un libro complejo, en el sentido, que no se mantiene en un pahtos estable, su escalada explora varias regiones de esa cosa llamada realidad: fronteras, ciudades, pueblitos, mares.

Por último, es importante decir que este libro no es un típico lugar común de la literatura mexicana que aspira a narrar la violencia del país en términos de lo “real” periodístico.  Al contrario, la fuerza creativa aflora fulminante en su máxima expresión, y vivifica el plano de lo imaginario  para rescatar  la ficción dentro de los parámetros de lo infinito. Aspiración suprema, de toda literatura por cierto.

Al final, el encuentro con Cartografías absurdas de Daxadalia, lo invoca usted, azaroso lector.

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