A finales del año 2014 tuve la fortuna de asistir a la FIMPRO, un intercambio de experiencias que aglutina a diferentes involucrados en el asunto de la música profesional. Incluye talleres, conferencias, contactos directos y otras muchas actividades, y por supuesto conciertos. Durante 3 días, por la noche se presentan 5 artistas en dos foros distintos.

El periodista y curador de la programación rockera es nada menos que Enrique Blanc, una de las voces más autorizadas del panorama latinoamericano, y que se reúne con otros especialistas para detallar una oferta musical exquisita.

En aquella ocasión tuve oportunidad de ver en directo a una agrupación que venía precedida de los mejores comentarios de parte del editor de la revista La Banda Elástica, colaborador de Marvin y Zona de obras, entre otros medios. Blanc se expresaba maravillosamente de Pumcayó, banda que combina al folk de nuevo cuño con sonoridades procedentes de la tradición mexicana. Le dan una importancia primordial al trabajo de voces. Prácticamente cantan todos sus miembros y exhiben un trabajo coral superlativo.

Al poco tiempo visitaron por primera vez el Distrito Federal para presentar su primer Lp epónimo, distribuido por Discos Intolerancia. Se presentaron en El imperial, una noche de martes, y el sitio se llenó. Ya desde la FIMPRO me interesaba recomendarlos para el Festival Marvin, y este sábado 16 de mayo estarán presentes en una de las citas más propositivas de la cultura del D.F.

Pero el rock mexicano parece que levanta la mano y anticipa que soplan vientos de cambio. Durante el final de año y los primeros meses de este 2015, preparé, junto a Alejandro Mancilla y Vicente Jáuregui, una selección de bandas que conforman un Mapa sonoro del rock mexicano reciente. Es así que en estos días circula el No. 203 de la revista Tierra Adentro, dedicada a revisar la escena nacional desde distintas aristas.

El artista elegido para representar a Jalisco fue precisamente Pumcayó, ya que destaca por un cuidadoso trabajo con sus letras, crean intensas atmósferas en medio de un folk pastoral que se hace incluso un poco psicodélico. Y eso que el ambiente tapatío se está sacudiendo con toda una andanada de grupos de gran calidad.

¿Será que en verdad el rock mexicano se está moviendo? ¿Es perceptible un necesario relevo generacional? En estas andamos cuando se da a conocer que Pumcayó ganó en España como mejor disco de rock mexicano en los Premios de la Música Independiente. Creo sinceramente que existen argumentos para que el galardón sea un justo reconocimiento. Con todo y que en los Premios IMAS (nacionales) no ganaran presea alguna.

Debo señalar también que en estos días el grupo nayarita Sierra León va regresando de una serie de presentaciones, nada menos que en China. ¿Cuántos grupos de rock habrán tocado por aquellos lares?

A la postre, el especial de Tierra Adentro quedó conformado con 34 propuestas y optamos por considerar también a artistas residentes en Nueva York y Los Ángeles, dada la cantidad de mexicanos que residen por allá.

El especial del rock mexicano apenas comienza a circular, conteniendo a un grupo de metal progresivo de Guerrero y una banda queretana de psicodelia, de verdad sorprendente.

Apenas acabamos de ver una actuación incendiaria de The Wookies en el Festival Ceremonia del sábado pasado y nos elevaron de verdad. Para este fin de semana ya juntamos energías para celebrar con Pumcayó y esperar otros muchos toquines: Juan Cirerol, Little Jesus y Quiero Club, entre tantos otros.

El rock mexicano alza la voz y sin miedo señala que algo está pasando, que es de verdad importante. Es un momento oportuno para prestarle la atención requerida. Sabiendo buscar será bien recompensado.

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Fotografía de Miriam Rosas Larrauri, tomada del Facebook de Pumcayó.

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