Después de tres años y un par de meses en el poder, el ahora ex el presidente Pedro Pablo Kuczynski renunció a la presidencia de Perú. La razón es muy simple y penosa, pues fue imputado directamente en varios escándalos políticos, en específico se le relacionó con el ya conocido caso de corrupción por comisiones ilegales de la constructora brasileña de Odebrecht. Y, además, de una presunta compra de votos. Todo esto dio pie a una envestida por parte de la oposición fujimorista, que pese al indulto a su líder, continuaron presionando hasta la dimisión de Kuczynski. La salida se dio un día antes de que el parlamento peruano votara su inminente destitución. Como sea el caso, no cabe duda que la renuncia es un duro golpe a la institucionalidad del país andino.

Tal parece que la etapa de decadencia de la democracia peruana, que se remonta a 1990, cuando Alberto Fujimori derrotó electoralmente a Mario Vargas Llosa. Y en ese entonces, más allá de mejorar, con Fujimori se inició un régimen caracterizado por la corrupción y el nulo respeto a los derechos humanos. Empero, desde ese año, la llamada democracia liberal fue recuperada en 2001, pero la lista de presidentes nos presenta una amplia variedad de escándalos como en los casos de Alejandro Toledo, quien se refugió en Estados Unidos y actualmente está en búsqueda y captura; o el caso de Alan García quien fuera dos veces presidente y en ambas ocasiones fue imputado por casos de corrupción; también está el caso de Ollanta Humala quien está en prisión por la misma razón. En este caso, Kuczynski dimitió bajo la misma acusación.

Para agregar más sonoridad al contexto político peruano, hoy más que nunca se nota la presencia de Fujimori, por medio de sus hijos Keiko y Kenji, quienes participan activamente en la política nacional. Keiko es la líder de la oposición y se caracteriza por un discurso populista, y muy al estilo de su padre, o bien del “sichi”, personaje ficticio de una novela de Vargas Llosa, negocia extorsiona y chantajea a sus rivales políticos. Por su parte, Kenji pactó, en teoría, con Kuczynski el indulto de su padre a cambio de 10 votos que evitaron que el presidente dejara el cargo en diciembre pasado, pero esta vez no hubo nada que comerciar.

Ahora, le corresponde al vicepresidente Martín Vizcarra la difícil tarea de regresar a la ciudadanía peruana la confianza en sus instituciones. El ahora nuevo presidente anunció que sus prioridades son combatir la corrupción, la educación, la estabilidad social y recuperar la gobernabilidad tras la dimisión de su antecesor. También señaló que en unos días nombraría un nuevo gabinete.

Vizcarra es un político de 56 años nacido en Moquegua, anteriormente fue gobernador de esa región entre 2011 y 2014, después de un segundo intento, ya que la primera vez que participó con el Partido Aprista, no resultó electo. Moquegua es una de las regiones más pequeñas de Perú, es conocida por fuertes inversiones en minería y destinos turísticos de playa. Y también porque a partir de estas inversiones, Vizcarra destinó las ganancias al sector educativo.

De esta forma Kuczynski sumó a Vizcarra a su campaña presidencial en 2015, con el compromiso de que fuera una pieza política para mejorar los indicadores sociales del país. Pero primero lo nombró Ministro de Transporte, pero tuvo que renunciar. De ahí, fue enviado como embajador a Canadá y tuvo que regresar ahora de urgencia para asumir la presidencia. Así las cosas, el cambio en América continua…

 

Llevamos 3 años y parece muy sencillo, pero aquí seguimos. Gracias Dani y a todo el equipo de colaboradores por el espacio y, sobre todo por su amistad en todo este tiempo.

¡Que vengan muchos años más!

 

 

 

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