Hay dos pinturas en el espacio público de Pachuca elaboradas recientemente por grupos foráneos de graffiti. La primera de ellas está en el Sendero de las Américas, a un costado de la Preparatoria número 1 de la UAEH. Organizada por el Centro de las Artes de Hidalgo y por el Centro de las Artes de Guanajuato, fue coordinada por Rubén Gil y elaborada por un grupo de pintores de Guanajuato en colaboración con algunos pintores locales.

Este muro fue adornado con motivos que aluden al viento, ya que como vivimos en una ciudad a la que comúnmente se le llama la “Bella airosa”, parece que la solución más fácil es pintar nubes y líneas onduladas para representar el elemento natural que supuestamente caracteriza a nuestra ciudad. En términos generales, el resultado final de este proyecto es decorativo, agradable y superficial. Lo que me recuerda que alguna vez tuve la oportunidad de platicar con el pintor Luis Nishizawa, quien me comentaba que una pintura mal dibujada siempre sería una mala pintura, en sentido inverso, yo creo que una pintura contemporánea con un planteamiento conceptual débil es una mala obra, a pesar de estar bien dibujada.

La otra pintura es de mayores dimensiones y está en proceso de elaboración, es patrocinada por la empresa Comex y se anuncia como el “mural más grande de México”, al menos así decía el titular del artículo del diario Milenio escrito por Leticia Sánchez el 29 de junio. El encabezado es irrelevante desde un punto de vista artístico, ya que si una obra es pequeña o grande esto no significa que sea menos o más artística.

Este “ambicioso proyecto” es interesante, me agrada porque se integra a la corriente del arte de interacción social. Todas las casas del cerro de la colonia Palmitas están siendo pintadas para generar, al igual que el mural del Sendero de las Américas, la imagen sintética del flujo del viento. Calle tras calle y casa tras casa la composición de planos multicolor da continuidad y unidad a una colonia periférica. Los habitantes, dirigidos por el Colectivo Germen, se han unido para pintar entre todos una imagen que los hará visibles.

Desde mi punto de vista lo importante no es el resultado final, el cual aún desconocemos, sino la situación construida para que los vecinos de un barrio salgan de sus casas con la finalidad de transformar su entorno. Esta pieza pictórica sembrará una semilla peligrosa para los poderosos que viven abajo del cerro con todas las comodidades, ya que los habitantes de Palmitas se darán cuenta de que unidos son menos vulnerables y que éste puede ser el primer paso para que juntos puedan defenderse con más fuerza de los abusos a los que son sometidos en favor de una sociedad que fomenta la desigualdad.

Fijar una postura, desde un punto de vista artístico, a favor o en contra de prácticas pictóricas de moda es bastante complejo ya que son ambiguas e híbridas. La mayoría son tibias y superficiales, se agotan en el tratamiento autocomplaciente de lo hecho a mano. El graffiti y la pintura mural son espectaculares, por eso tienen éxito en barrios populares, la mayoría de quienes lo practican han sido ablandados y sometidos para entretener a las masas. Comex les regala la pintura y el gobierno les paga sus viáticos para que hagan discursos políticamente correctos.

Generalmente yo prefiero los graffitis y pintas ilegales, transgresoras y subversivas que permanecen en el anonimato. Hace algunos años me comentaba un amigo periodista que había entrevistado a un pintor de graffiti destacado en nuestro país. En la clandestinidad le confesó que su obra más ambiciosa había sido introducirse ilegalmente al aeropuerto de la Ciudad de México para rayar un avión. Cuando le cuestionaron sobre el sentido de arriesgar la vida para poner su seudónimo sobre alguna superficie, contestó que el paisaje ya era hermoso y que no había necesidad de pintarlo o reproducirlo ya que lo único que hacía falta era ponerle una firma.

De cualquier manera considero que, legal o ilegalmente, cualquiera de estas manifestaciones en el hipertexto del espacio público es positiva. A lado de anuncios hechos a mano por rotulistas que ofertan conciertos u obras de teatro, espectaculares, señalamientos de tránsito y propaganda electoral, estos muros son pequeños espacios de libertad visual. Son, en mayor o menor grado, espacios de resistencia.

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Imagen de portada obtenida de www.periodicolarepublica.com.mx

Imagen tomada de Facebook del muro de Centro de las Artes de Hidalgo.

Imagen obtenida de diario milenio.com el 29 de mayo de 2015. Foto de Octavio Hoyos.

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