Por: Alejandro Salazar

Como adormecida, el escritor y poeta Víctor Roura adjetivaba a la capital del estado de Hidalgo cuando relató los sucesos de desorden público que desencadenaron en la fallida presentación del bluesman texano, Johnny Winter, en el estadio Revolución Mexicana, a principios de los finiseculares años 80.

Parece que en tierras hidalguenses poco o casi nada ha sucedido al margen de la cultura de masas.  Sin embargo, hay algunos acontecimientos que parecen pasar desapercibidos en la memoria colectiva y que merecen la pena ser reseñados. Como la presencia del cantante, saxofonista y pianista de soul, R&B y jazz Ray Charles o de la reina de las discotecas Gloria Gaynor en el desaparecido recinto de fiestas “Margarita Maza de Juárez”; hasta una muy reciente presentación de Ray Manzarek y Robert Alan Krieger, músicos del mítico grupo The Doors, en el Polideportivo universitario.

Incluso en la actualidad perduran leyendas urbanas sobre la presentación del grupo inglés Radiohead en el teatro de la ciudad San Francisco; a pesar de haber sido medianamente aclaradas en la revista Marvin y en múltiples foros de discusión de la red.

Pero la producción local también rinde frutos importantes y no se limita al tránsito de personalidades. Por azares del destino, Tizayuca da el título de hidalguense a un multifacético Federico Arana. Escritor, biólogo, pintor y músico; fundador de primigenias agrupaciones rocanroleras como Los Sonámbulos y Los Sinners, hasta la mítica Naftalina; además de ser el principal relator del génesis y desarrollo de roc (sic) mexicano en obras como “Guaraches de Ante Azul” o “Los Jiras”.

Tulancingo, por su parte, lo hará con Francisco Barrios “El Mastuerzo”, uno de los más influyentes e importantes músicos de la escena nacional que desde la desmadrosa Botellita de Jerez, marcó la actitud de desenfado e irreverencia que define en gran medida a parte del rock nacional.

El recientemente desaparecido sociólogo y músico Miguel Ruiz Hernández “el Gitano del Rock”, oriundo de Pachuca, pero avecinado desde su juventud en Ciudad Netzahualcóyotl, tuvo una trayectoria totalmente ligada al underground  mexicano, pero que llegó a tener el reconocimiento en el extranjero por una trayectoria que transitó desde ritmos populares hasta el ska, el blues y el rock. Él protagonizaría una infructuosa batalla legal por la autoría de uno de los himnos contemporáneos de desenfado juvenil que se originó en pleno boom del rock mexicano noventero que… suena y suena: “El Esqueleto”.

Actualmente la revolución de las redes de la información hace que el talento y creatividad del virtuoso guitarrista pachuqueño César Huesca sean conocidos y reconocidos en países remotos de todo continente e incluso de Europa, más allá de sus participaciones con artistas del star system mexicano; en un momento en que la tecnología se aúna cada vez más a la técnica interpretativa y al desarrollo creativo.

El desfile de personajes continúa con destacados nombres a nivel local como Gilberto López “El Piojo”, entusiasta músico que llegó a participar con Javier Bátiz; el cantante y multiinstrumentista Daniel Sánchez «Piloto», cuya breve popularidad alcanzada gracias a la televisión comercial y al auge de la realidad como entretenimiento, se interrumpió por un trágico accidente durante la grabación de un videoclip; Jesús Roldán, miembro definitorio del sonido del grupo sateluco Los Lagartos; la brillantez blusera que aportaron la cantante Cynthia Morlet y el guitarrista Salvador Schroeder; Alejandro Neftalí López, bajista y guitarrista de múltiples proyectos que llegó a formar parte de una de las etapas de Real de Catorce; el tránsito del rock al blues de Jorge Reverter; hasta los proyectos de Alfredo García “El Macano” o de Salvador Hernández y su Eterno Deseo.

Desde la autogestión hasta presentaciones importantes fuera de la entidad y en ciertos casos con grabaciones editadas, enumero tan sólo algunos nombres de grupos hidalguenses que van desde el rock and roll clásico a los más densos sonidos metaleros, pasando por propuestas progresivas, electrónicas, de fusión y de ska, que nos ilustran alrededor de cincuenta años en relativo más o menos cronológico:

The Winer’s, The Traverler, El Grupo, Los Yim’s, The Blue Star, The Twinn’s, La Tercera Guerra, Los Juniors, The Cave Mens, La Indecisión, Los Ermitaños, Rock Concierto, Oveja Negra, Generación Perdida, Bangog, Los Embajadores de la Mente, El Espejo de la Abuela, Aquel Tierno Espíritu, Eterno Grito, Cardon Cripta, Alttox, Mentes Abiertas, Bestia Metálica, La Banda, Víctimas del Tiempo, Lucille, Los Canes, Dodo Sapiens, Signos, Almuerzo Desnudo, Edad Perdida, Zuleyma, Natya, Poliëster, Tábatha, Los Cuervos, La Mostaza, La Clave, La Herencia, Chocolate Sexual, Las Larvas, Klon, Crash 9, Quimera, Clover, Factor Común, Mari Lechuga, Las Sucias Rocket, Volatik, Oxes, Rever Blues Band, Lestat, Nene Ocioso, Ocelote Celeste, Eólica, Fata Morgana, Froster, Insano, UCC (Underground Comunication Center), Red Burning Mustang, Rosita Venus y Fundillo, Nómada, Dos Vistas, Código de Guerra, Ánima Rock, Febe, Ombligo Market (OM), Margoth, Rockwell Road, Parsec, Fancy Moustache, Graphics, Joven Bosnia y Da’mango.

Cada generación tendrá sus propios nombres, colecciona sus anécdotas, narra sus propias hazañas y construye sus muy singulares mitos. Llegó el momento que, con la apreciación del panorama que da la distancia, se pueda estructurar esta microhistoria e incluso se puedan encontrar algunos hilos conductores de múltiples acontecimientos que sí han pasado en esta región.

Continuará…

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