La primera vez que escuché a Coldplay estaba en la Secundaria, amé la melodiosa voz de Cris Martín y me enamoró su prominente dentadura. Me gustaba la atmosfera melancólica que envolvía el concepto de grupo y a la vez como dulce. Luego pasaron los álbumes, los años y los singles… nunca dejé de escucharlos, de disfrutarlos y a pesar de los múltiples intentos de reinventarme la primera sensación que tuve aquella vez en la Secundaria, ya nunca fue igual.

Crecí con ellos, los escuché como soundtrack de momentos importantes: bodas increíbles, llantos incontrolables, amor bonito y ratos de ocio… pero los olvidé. Una vez, un muy querido amigo me dijo que las mejores cosas de la vida son sorpresas, y tiene razón. La semana pasada en una alegre-triste despedida entre amigos, dejamos fluir la reproducción de YouTube y sorpresa: Adventure Of A Lifetime.

Esta canción es como si una lluvia de funk hubiese empapado a  este cuarteto de talentosos músicos. No sé en qué momento, no sé qué estén escuchando, no sé del resto del mundo pero a mi esta canción me encanta. La opción semanal para poner contento al corazoncito bailador.

Con la noticia de que Coldplay visitará nuestro país el próximo año, esperemos A Head Full Of Dreams (su nuevo álbum de estudio) con ansias locas de que el mood bailarín sea una constante y parte importante de esta entrega.

P.D. Este post va dedicado con mucho amor  y cariño a mi Chica Lunar, por un pacto de maldad mimosesca. Por ser la mejor amiga 🙂

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