1. Poesía mexicana no es un libro de poesía, al menos no de la entendida en un sentido tradicional. Aquí lo poético se genera por medio de un metalenguaje, algo que se despliega durante la reflexión en torno al lenguaje mismo.
  2. Recuerde que de un tiempo para acá, los libros se leen a partir de sus orillas, de los espacios en blanco o vacíos que cada texto permite.
  3. El lenguaje puede ser una trampa, no lo olvide. A veces no comunica, sino señala a lo lejos. Las estructuras se mueven, siempre, como cuerpos.
  4. En todo caso, Poesía mexicana es un dispositivo de lectura, un artefacto que funciona para pensar la literatura desde lo que no dice.
  5. Las figuras que Alan dibuja ejemplifican esta clase de desdoblamiento hacia el vacío, de la forma que no está (la poesía) pero también de lo que dicho suceso conlleva: la destrucción del yo (poético y no).
  6. El poema es la ausencia de lenguaje. La escritura es la ausencia del yo.
  7. Al leer déjese llevar por el juego que Alan propone: busque en internet las referencias, gugleé, diviértase, que también de eso se trata.

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